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lunes, 22 de enero de 2018

Yuja Wang (piano) - Chamber Orchestra of Europe - Beethoven, Mendelssohn, Chopin

La noche del pasado miércoles 17 de enero, quedará en la mente de todos los que acudimos al concierto de la pianista Yuja Wang en Baluarte de Pamplona, como una de esas veladas musicales a recordar. Acompañada de la Orquesta de Cámara de Europa, esta concertista nacida en China hace treinta años, interpretó obras de Beethoven, Mendelssohn y Chopin, presentando al espectador un puro y clásico concierto del periodo del romanticismo. 
Su interpretación gozó de delicadeza, aplomo, mesura, velocidad y elegancia. Sus dedos sobrevolaban el teclado con tanta suavidad que parecian no tocarlo. La intérprete se sentó de espaldas al público, en una posición del piano en el escenario ciertamente extraña, en el centro de la orquesta, lo que le beneficiaba a la hora de dirigir las dos piezas que interpretó con la orquesta, el primer concierto para piano y orquesta de Beethoven, y la Gran Polonesa de Chopin. Esto propiciaba disfrutar de su esbelta y recta espalda y, sobre todo, de la técnica depurada de sus manos. Completando el programa, la orquesta tocó la obertura de "La hermosa Melusina" y "Sueño de una noche de verano" ambas de Mendelssohn. 
Yuja Wang no solo es una gran concertista, sino que además resultó ser una intérprete de lo más generosa, ofreciendo tras el concierto, una serie de seis bises que alargaron la velada nada más y nada menos que media hora, para gozo y disfrute de los espectadores. Un gran colofón para una de las mejores pianistas que han pasado por Baluarte en lo últimos años. Su desenvoltura, sus manos "voladoras" y sobre todo esa sensación de tocar el piano sin apenas esfuerzo y sin brusquedades, hacen de ella una gran concertista plena de futuro y éxito, factores que como hasta ahora, le ha acompañado en sus giras y grabaciones.
Respecto a la orquesta, puntualizar su buen hacer, musicalidad y conjunción. Un buen grupo de músicos que, con gran solvencia y capacidad, supieron acompañar a la concertista y estrella de la noche. Gran velada, ciertamente. 

jueves, 18 de enero de 2018

"El instante más oscuro"

El director Joe Wright llevaba unos años peligrosamente despistado en su caminar creativo en la dirección de películas. Su última producción, "Pan (Viaje a Nunca jamás)" realizada en EEUU en 2015 y de tan triste recuerdo, por el absoluto dislate creativo, tan penosamente colmado de efectos digitales y pésimo en cuanto a las interpretaciones, dejó una profunda herida en mi recuerdo. Entonces, me preguntaba dónde había quedado la magnífica y elegante visión, que éste director británico había demostrado en producciones tan estimables como "Orgullo y prejuicio", "Expiación" e incluso la injustamente maltratada "Anna Karenina". A pesar de la estimable "Hanna" su paso por EEUU no ha dejado una profunda huella en su carrera, por lo que se agradece de especial manera su regreso a Gran Bretaña, para realizar su nueva película. Y lo ha hecho a lo grande, centrándose en una de las grandes figuras de la historia de aquel país, como es Winston Churchill y reencontrándose con un periodo que ya abordó, aunque desde otro punto de vista, con perfección y acierto en su película "Expiación". 
La película aborda el escaso mes que transcurre entre el día 10 de mayo de 1940, en el que el Parlamento británico lo elige como Primer Ministro, hasta la consecución de la Operación Dinamo, el 2 de junio, en la que se rescata a las tropas británicas y no pocas francesas de las playa de Dunkerque, derrotadas por el avance alemán durante la invasión de Holanda, Bélgica y Francia. Durante este poco margen de tiempo, el futuro de la guerra en ciernes y de Gran Bretaña se encuentran en el filo de la navaja. Un sector del Gabinete de Guerra, creado para evaluar los pasos a dar durante aquella crisis, pretendía llegar a un acuerdo de paz con Hitler, mientras Churchill, se empeñaba en oponerse a semejante opción. Hace unos años publiqué una reseña sobre un libro que precisamente trata sobre este asunto, con lo que para quien quiera adentrarse más en el argumento político de la película adjunto aquí el enlace... "Cinco días en Londres. Mayo de 1940" de John Lukacs
El gran dilema para Jon Wright, sin duda, era elegir al actor que encarnaría a Churchill. El elegido, Gary Oldman, parece ser que había recibido en alguna otra ocasión, la misma oferta. Pero en este caso, no dudó en acertar, aunque puso como condición, no tener que engordar para asimilarse físicamente al Primer Ministro. Dicho y hecho, se negoció que el maquillaje y las prótesis serían indispensables para acercarse a su figura. Pero además, quedaba en sus manos la interpretación con la que presentar al espectador uno de los perfiles más conocidos y clásicos de la política internacional del siglo XX. Es aquí donde no queda más que alabar la grandísima interpretación de Oldman. Sus miradas y gestos recuerdan con sorprendente parecido a las de Churchill, del que no faltan conocidas filmaciones y fotografías casi icónicas. Desde luego, su interpretación es impecable y completa, porque Joe Wright no solo nos presenta en la pantalla al político, sino también al marido. Es de todos conocido la especial relación que el muy frecuentemente gruñón y pretencioso personaje, mantenía con su mujer, interpretada por Kristin Scott Thomasa y a la que adoraba y respetaba de manera especial. 
Respecto a la película en sí, recordar la intrusión en su metraje, de tres de los más importantes discursos de Churchill, declarados en aquellos días. Justo estos tres momentos, representan  puntos culminantes de la película, adecuadamente acompañados de una elegante y nada pomposa banda sonora de Marianelli y una grandísima fotografía, que junto a la esmerada ambientación, redondean una película que técnicamente y a nivel de producción gozan de una altísima calidad. El uso de la luz natural y los tonos apagados, representados en las escenas desarrolladas en los despachos, la cámara del parlamento o en los pasillos de la Oficina de Guerra, aportan dramatismo y cercanía en aquellas horas claves. Otro dato que quizás pase desapercibido es el uso de los efectos sonoros y el sonido. Su apreciación en las salas de reuniones, sobre todo en la "War Office", en el efecto de las conversaciones telefónicas o simplemente en las audiciones telefónicas, enmarcan muy bien cada situación. Son detalles que acompañan una ambientación magnífica. Hace unos años visité los subterráneos de la Oficina de Guerra en Londres y la sensación de claustrofobia y de poco espacio es tan real como se enmarca en la película. Y como no ,remarcar el impecable uso de la cámara que Joe Wright ha desempolvado de producciones anteriores... Muy de agradecer.
Debo decir que el personaje me interesa desde hace muchos años, pero puedo llegar a entender que su figura y presencia en la película lastre e incluso cargue, en cierta manera y en particular, a cierto público. El carácter de Churchill, el acercamiento tan personal que realiza el director, puede parecer a ratos histriónico y a veces algo increíble. Ya se ha comentado por las redes el desacierto de la escena de Churchill desarrollada en el metro. Desde luego, esto no deja de ser una licencia, una metáfora con la que, entiendo se pretende plantear al público el porqué de la confianza del Primer Ministro en que sus decisiones ante la guerra sean apoyadas por el pueblo británico, pero no cabe duda de que la escena no es creíble en absoluto e incluso chirríe. Quizás el hecho de que Wright pretenda humanizar al personaje, no resulte demasiado acertado en este punto. A mí desde luego, me chocó de alguna manera. Pero aún con todo, el resultado final es notable, gustándome más la presentación del perfil político y de alto estadista, que sus relaciones personales y privadas mantenidas en especial, con su secretaria personal, encarnada por la joven Lily James. Si bien, también es verdad, que estas escenas hacen que Oldman se adentre en expresividades y gestos, logrando sin duda, una interpretación de alto nivel y heredera de muchos y engalanados premios. 


martes, 16 de enero de 2018

"El gigante enterrado" - Kazuo Ishiguro

La última novela Kazuo Ishiguro  publicada justo un año antes de ser proclamado nuevo Premio Nobel de Literatura de 2017, muestra al lector un cambio formal, una nueva visión narrativa, en definitiva, un paisaje diferente respecto a lo que nos tenía habituados. Traslada al lector a la mítica época del rey Arturo, a una Britania colmada de leyendas, caballeros, dragones y duendes. Y sin embargo, en el fondo, Ishiguro nos enfrenta a sus ya habituales preocupaciones vitales. La soledad, el amor y memoria de tiempos pasados, vuelcan en su literatura páginas de notable envergadura y profunda humanidad.

El recuerdo del reino de un Arturo ya desaparecido, nos emplaza en las  Islas Británicas en paz donde conviven britanos y sajones, después una guerra sangrienta que aparecerá reiteradamente en la memoria de los protagonistas. Una pareja de ancianos britanos deciden salir en busca de su hijo, al que no ven hace años. El paso del tiempo y la niebla producida por el aliento de un dragón llamado Quering, hace que su memoria falle y duden de su viaje. Sin embargo y conforme avanzan, van recordando detalles de su pasado. En su camino se cruzan con un guerrero sajón llamado Wistan,  un joven refugiado llamado Edwin y con el anciano caballero Sir Gawain. Todos ellos tomarán el mismo camino, que les llevará hacia la colina del gigante enterrado, donde se dice pernocta el dragón. Su travesía les llevará a vivir diferentes aventuras, mientras todos ellos buscan un sentido a su viaje.

Pero no nos enfrentamos a una novela de aventuras, en absoluto. Este paisaje casi mítico, en el que Ishiguro construye su historia, es solo una metáfora de un viaje vital. Los dos ancianos, Axl y Beatrice, construyen su pasado conforme avanzan en su camino, y el encuentro con sus nuevos compañeros, servirá para reencontrar una memoria escondida entre la niebla y el tiempo dejado atrás. Una dolencia desconocida abate el espíritu de Beatrice, mientras su amante marido, ahonda en un pasado al que teme, mientras ambos se dirigen con paso firme hacia lo que el destino les depara. Ellos miran juntos hacia su destino, pero Edwin, Wistan y Sir Gawain, son figuras que remarcan un cambio de época, un movimiento que cambiará la historia de Britania. Mientras el anciano Gawain cae en la decadencia por su edad y vivencia de un pasado glorioso, Wistan trae consigo aires de venganza y conquista, mirando a un futuro no tan lejano, del que Edwin será protagonista como miembro una nueva generación en aquellas tierras. Las diferentes pruebas y combates a los que se enfrentan, nos localizan en un mundo que camina en el filo de la navaja, entre la legendaria Camelot y la oscura pero incipiente invasión y dominio sajón.

"El gigante enterrado" no es en absoluto una novela fácil. Su literatura, aún siendo notable y en algunos momentos brillante, cae en cierta reiteración por su referencia al pasado, la desmemoria y el camino por andar de los protagonistas. La travesía de los protagonistas es continuada y constante, pero su narrativa, en algunos, momentos cae en cierta irregularidad, realizando altos en el camino, que en mi opinión, dificultan la experiencia lectora. Sin embargo el, en algunos momentos, trabajoso acto de su lectura, logra su premio, cuando el lector alcanza las últimas cien páginas de la novela. En ellas, el autor, despliega su máxima expresión en cuanto a sentimiento y belleza. El viaje emprendido por unos y otros, logra encontrar su destino, fluyendo en estas páginas, la metáfora de la vida que creo que el escritor quiere transmitirnos. Es un libro, que no debe dejarse a medias, porque es en el fin del camino, donde el lector encuentra sentido y medida a esta novela.  

lunes, 15 de enero de 2018

Dolores O´Riordan - Descanse en Paz

Acabo de enterarme del fallecimiento de la líder y cantante de The Cranberries, Dolores O´Riordan a los 46 años. Una de esas voces irresistibles y tan peculiares que volcaron su fuerza y personalidad allá por los años 90... de lo mejorcito de aquella década. Irrepetible.







"Godless" - Temporada 1

1880. Un pueblo minero localizado en el oeste de Norteamérica pierde en un accidente a la mayoría de sus hombres, dejando el pueblo lleno de viudas y niños. Un sangriento forajido llamado Frank Griffin mantiene aterrorizado al territorio con sus ataques a pueblos, trenes y ranchos. Cuando uno de sus hombres más cercanos, llamado John Goode, le traiciona, se inicia una caza sin descanso. Goode se refugia en el rancho La Belle, propiedad de una viuda, quien convive con su hijo mestizo y su suegra india, mal viviendo de la cría de caballos en una tierra tan seca como recóndita. Y mientras la ley, de la mano de individuos valientes y firmes, pero siempre en franca minoría, siguen la pista del malvado Griffin, con la intención de acabar con sus cabalgadas.
Este el argumento más o menos resumido de una de las series del pasado otoño estrenadas en Netflix. Siempre se agradece el esfuerzo por las cadenas de televisión por ofrecer un western al viejo estilo clásico, lleno de bandoleros, tiroteos, solitarios marshalls y mujeres indómitas. Desde luego la serie, compuesta de siete capítulos de sesenta minutos, en principio cumple con creces la estructura, presencia y trama típica de este género. Los tres primeros capítulos presentan la situación de un territorio inhóspito, continuamente amenazado por Griffin, interpretado por un gran Jeff Daniels, sin duda lo mejor de la serie. Si a esto añadimos una fantástica fotografía y una producción potente con la que la visión del western y su entorno, lleno de praderas e inmensos paisajes, llena el imaginario del aficionado más exigente, tenemos, un producto interesante y coherente.
Sin embargo, conforme avanza la serie y al llegar al cuarto y quinto capítulo, cuando la tormenta y el destino sangriento de los personajes va apareciendo en el horizonte, parece que la serie se alarga, quedando en suspenso la continuidad de una trama, que va convirtiéndose inexplicablemente, en un conjunto raro de poses, miradas al horizonte y situaciones algo impostadas. La trama se retuerce en una serie de incomprensibles vueltas de tuerca, perdiendo cierta coherencia dramática. En los dos últimos capítulos, como era de esperar, la serie pega un fuerte tirón, especialmente en su séptimo, con un tiroteo tan impresionante como grandilocuente y hasta cierto punto, bastante fantástico. Así, consigue dejar cierta buena impresión final, una serie que si bien prometía mucho, termina sin cuajar del todo. A pesar de sus buenas intenciones, parece más interesada en crear un icono fotográfico, que una convincente entramado dramático.
Como he dicho, avalar el buen hacer de un gran Jeff Daniels, en su papel del malvado forajido. Tanto Jack O´Connell como Michelle Dockery, ambos protagonistas, no terminan de cuajar en una historia romántica, bastante increíble. Mejor, mucho mejor, algunos secundarios, con buenas interpretaciones de Scott McNairy, Merritt Wever o en un papel pequeñito, el siempre interesante Sam Waterston. En definitiva es una pena que una serie que contaba con firmes cimientos para convertirse en un gran western, diera la impresión de que a pesar de tener una primera estructura bien construida, no supiera sacar más partido de ella. Aún así se agradece el esfuerzo y se ve con interés.

jueves, 11 de enero de 2018

"Kiev 1941" - David Stahel

El reconocido historiador neozelandés y profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur, David Stahel, es un especialista en el Frente Oriental de la Segunda Guerra Mundial. Ha escrito multitud de libros dedicados a este sector que enfrentó a las tropas del Eje con los ejércitos soviéticos. Ediciones Salamina, ha publicado recientemente su ensayo en el que analiza la invasión de Ucrania en 1941 y particularmente la Batalla de Kiev.  

Su visión del conflicto es muy interesante y novedosa por la importante contribución de aspectos tácticos como estratégicos aportados en el texto. Esta batalla se presenta históricamente como una victoria de las divisiones y grupos de combate alemanes. Sin embargo, el desgaste que sufrieron a niveles difícilmente recuperables tras su terminación, hace revisionar los aspectos parciales de la misma, para adentrase en un ámbito más global de la batalla, dentro de la 2ª G.M. Stahel plantea que la Operación Barbarroja no terminó exáctamente con la victoria que el gobierno alemán publicitó en todo el mundo a lo largo de la guerra. La invasión de Ucrania y la Batalla de Kiev, desarrolladas durante los meses de julio, agosto y septiembre de 1941, conllevaron un gran desgaste para la llamada Biltzkrieg alemana. El ejército ruso, mantuvo en el frente ingentes masas de soldados, un fuerte ímpetu patriótico y la gran reserva industrial del país en retaguardia, lo que hizo que se soportara en gran medida la presión alemana en su avance hacia Moscú,.  

Stahel apunta otras claves con las que ejército invasor se enfrentaron en su avance en el Frente Oriental. La distancia excesiva del frente respecto a la patria alemana, el complicado abastecimiento junto a la falta de reemplazos y recambios, un invierno adelantado, las carreteras inundadas y llenas de barro en las que el tráfico de miles de vehículos era dificilísimo, la producción industrial alemana escasa para las necesidades del ejército, las hondas diferencias tácticas y estratégicas de los distintos mandos, especialmente entre Guderian y Bock, y las variables instrucciones del Adolf Hitler en sus decisiones al respecto del desarrollo la estrategia en las Operaciones Barbarroja y Tifón hacia Moscú de julio y agosto. La oportunidad de llegar a Moscú antes del invierno desapareció conforme las divisiones se alejaban de Berlín, y se  expandían por Ucrania y forzando un cerco sobre Kiev largo y sangriento. 

Según el autor, estos factores convirtieron una de las victorias de Hitler en la guerra, en el inevitable inicio del declive de la máquina de guerra alemana.

martes, 9 de enero de 2018

"Cámara Obscura"

Allá por el año 2004 Norma Editorial publicó una serie de historias creadas a dos manos entre el guionista Roger Seiter y el ilustrador Cyril Bonin, tituladas "Fog" y desarrolladas en el Londres Victoriano, alrededor de dos detectives de Scotland Yard. Las tramas llenas de misterios y, sobre todo, el inconfundible dibujo de Bonin, me fascinaron. Esta colección de seis tomos de línea europea, están entre mis preferidos de mi biblioteca, en lo que se refiere al cómic europeo. Pues bien, recientemente la editorial Ponent Mon ha publicado un tomo, esta vez, de la mano de Bonin tanto en el guion como en el dibujo, con el que como os podéis imaginar, me he hecho rápidamente.
De nombre "Cámara obscura", este cómic nos traslada a la Francia de principios del siglo XX, y específicamente a un palacete de la alta burguesía. El robo de tres cuadros en el que aparecen representados los antepasados de la familia, hará que un inspector de la policía intervenga en la investigación, adentrándose en el pasado de los dueños de la casa y el seguimiento de pistas entre los bajos fondos en los que se mueven los ladrones de obras de arte. A lo largo de 96 páginas, la historia se mueve entre las pesquisas del inspector y los adelantos técnicos y de transporte que el nuevo siglo XX ha traído a la sociedad francesa. Artilugios voladores, coches que cada vez corren a más velocidad y nuevos inventos se intercalan en una trama, en la que encontramos una historia de misterio y suspense, dirigida de la mano de un tradicional y perspicaz inspector de policía. Sus métodos e inteligencia hacen que las pistas vayan surgiendo en un guion muy entretenido, con el que recordamos el estilo clásico de un Poirot o un Sherlock Holmes.

Pero lo que me hizo lanzarme a la compra de este tomo fue el característico y para mí, espléndido dibujo de Bonin. Su estilo casi caricaturesco, unido a una perfecta ambientación histórica, hacen que su obra me resulte altamente atractiva e interesante. Las escenas presentan un total dominio tanto en interiores como exteriores, de la misma manera que la presencia de automóviles de época y otros artefactos, indican su preparación profunda para plasmar en el papel un trabajo lleno de detalles e historia. En definitiva una tomo de los que me gustan al nivel de cómic europeo. Un trabajo firme en el guion y con ese estilo tan personal de los ilustradores franceses que los hacen tan peculiares y atractivos. Muy recomendable.


lunes, 8 de enero de 2018

"Wind River"

Taylor Sheridan es el guionista que se encuentra tras producciones tan interesantes como las serie "Los hijos de la anarquía" o las recientes películas "Sicario" o "Comanchería". En 2017 decidió dar el salto a la dirección, de la que no se preocupaba desde un discreto estreno en el año 2011. La expectación no es de extrañar tras sus nominaciones en el apartado del guion de amabas películas recibidos en los dos últimos años. 
En una lejana reserva india del Estado de Wyoming, un agente forestal, explorador y cazador de animales depredadores que atacan los rebaños y las reses del territorio, encuentra el cuerpo congelado de una joven india. Da la casualidad, que hace tres años, el personaje interpretado por Jeremy Renner, perdió a su hija, también nativa y amiga de la víctima, en una situación similar. Los recuerdos reencontrados y el hecho de que conozca a la familia de la joven, hacen que se una jefe de la policía de la reserva para encontrar pistas que lleven a desentrañar el enigma del caso. Como podría darse el caso de que la chica no hubiera muerto accidentalmente y los crímenes por asesinato cometidos en las reservas indias, deben ser investigados por el FBI, una joven agente federal, llega a Wind River para decidir si se trata de un caso a perseguir por su departamento.
La trama no solo gira alrededor de la investigación del caso, sino que también trata sobre la vida en la reserva, la situación de los nativos americanos y sobre todo, el deambular por la vida del cazador y explorador, tras pérdida de su hija. Taylor Sheridan entrecruza el sentir interno y sentido del personaje de Renner, con su colaboración con la policía de la reserva y la agente del FBI, alrededor de las pistas aportadas por su conocimiento del territorio. Su experiencia puede dar luz a la consecución del porqué y el cómo murió la joven india, aunque también puede nublarse por el recuerdo de su pérdida reciente. Junto a su personaje y la de la agente, encarnada por Elizabeth Olsen, Taylor recupera para esta película una serie de actores nativos bien conocidos, como son Graham Green y Tantoo Cardinal, el comanche Gil Birmmngahm, pareja de Jeff Bridges en "Comanchería" además de la joven Kelsey Asbille.
Pero no podemos olvidar un elemento más en la participación de este encomiable thriller. Y me refiero al paisaje nevado el Estado de Wyoming. La fotografía perfilada con perfección no hace sino ensalzar la inmensidad de un territorio tan basto como bello, tan frío como inhóspito. Junto a una bien medida banda sonora, que acompaña el deambular de los personajes en la búsqueda de las razones de la muerte de la joven india, este paisaje se muestra como un peligroso elemento, en el que tanto se puede encontrar la muerte en sus frías llanuras y montes, como es capaz de aportar pistas y detalles que aportan luz  a la hora de resolver la investigación.
Un buen ejemplo de thriller, que si bien, en su guion no llega al alto nivel de los anteriores trabajos de Taylor, si presenta un producto notable en belleza como estimable en suspense y en el tempo utilizado en el proceso de la investigación, donde lo humano se mezcla con lo policial, donde la supervivencia en la tormenta de nieve, casi continua, se une al día a día de la población nativa americana, en su vida en las reservas, dejadas de la mano de la normalidad norteamericana. Precisamente, aunque no es un tema excesivamente repetido en el cine, si hay algunas películas que han tratado este mismo tema anteriormente, como por ejemplo sucedió hace años con "Corazón trueno" de Michael Apted, donde también se vislumbra la compleja vida en las reservas, salpicada de pobreza, alcohol y droga, y donde también Graham Green interpretó a un policía nativo de una reserva india. No menos interesante es el cómic escrito por Jason Aaron y titulado "Scalped"... que aprovecho a recomendar, dicho sea de paso.
Pero no nos desviemos de la película de hoy. Taylor, en su cuasi debut como director, acierta con buena mano en la construcción de un thriller, que si bien no se sale de una trama normal y hasta cierto punto trillada, resulta resueltamente desarrollada y sobre todo, bien acompañada de  unas correctas actuaciones, una gloriosa fotografía y una bso en consonancia con su buen estilo y elegante escritura en el guion. Una película que junto a "Sicario" y "Comanchería" forma una interesante trilogía como guionista y altamente recomendable. Quizás le falte trillar y pulir un poco más su faceta de director, pero con "Wind River" Taylor cumple con nota.


viernes, 5 de enero de 2018

La foto del viernes - Praga - Convento Sta. Inés de Bohemia - Galería Arte Nacional

Praga.
Convento Santa Inés de Bohemía.
En un entorno con edificios que van desde el siglo XIII al XX, este complejo conventual, ahora desacralizado, contiene en su interior la colección de Arte Medieval de Bohemia de la Galería Nacional Checa, mientras que en sus jardines se muestran obras escultóricas modernas. 
Un enclave lejos de las masas de turistas y en el que se puede descansar en paz y relajarse.

miércoles, 3 de enero de 2018

"Peaky Blinders" - Temporada 3

Con mucho retraso y a sabiendas ya está estrenada su cuarta temporada, me lancé a visionar las historias de la familia Shelby, los gánsters de Birmingham más conocidos de la televisión. De tan solo seis capítulos, la temporada tercera, se adentra en el complejo mundo de los exiliados rusos, que tras la Revolución Comunista, han huido de su país y aspiran a mantener una guerra con el soviet instaurado en la Madre Rusia. Una compra de armas y su negociación, por mediación de los Peaky Blinders, llevará a la familia a sumergirse en un peligrosísimo mundo de alianzas, traiciones y marcos revolucionarios.
Mientras y de forma paralela, cada uno de sus miembros afrontan la nueva situación de Thomas de manera diferente. Tras perder a su amada mujer y a pesar de su nueva posición en la sociedad de la comarca, el líder de la banda no acepta ni se recupera de tan grande pérdida. Por su parte, sus hermanos, aún siguiendo apoyándole al cien por cien, empiezan a mostrar ciertas opiniones divergentes con su política en la empresa familiar. Arthur, presionado por su católica mujer, está pensando salir de los negocios familiares. El pequeño Finn ha reiniciado su vida de casado y Ada a vuelto al redil familiar. Sigue siendo el personaje de Polly uno de los que más marcan el camino de la serie. Tras recuperar a su hijo, perdido en su juventud, se niega a que éste entre en la dinámica de muerte y extorsión de los Shelby, mientras inicia una aventura sentimental con un pintor. 
Thomas intenta ampliar sus negocios gracias al gran golpe que prepara en colaboración con los rusos, quienes esconden peligros y malas artes, que cogerán al protagonista por sorpresa, mientras intenta mantener la familia unida y generar importantes negocios legales, con vistas a expandirse a EEUU. Todo ello le llevará al extremo de temer por su vida y la de su familia. En el marco incomparable de la postguerra, en pleno desarrollo de la guerra civil rusa, y la diáspora de integristas rusos blancos y la naciente nación soviética, los intereses de los Shelby se pierden ante la complejidad de intereses internacionales y la creciente influencia bolchevique. Aunque en el fondo, todo se basa en el dinero, la riqueza y en quién se hará con los restos de materiales de una aristocracia rusa que deambula por Europa en busca de refugio y olvido.
Tercera temporada que mantiene la contundencia de personajes y tramas de una serie que aún con cuentagotas aporta calidad, buenas interpretaciones y una fantástica ambientación de la Inglaterra de entre guerras. Cillian Murphy hace suyo un papel que se recordará por su interpretación. Ese Thomas Shelby se imprime en su carne mimetizándose con su papel. Le acompañan un buen grupo de actores y actrices, quienes plasman la complejidad de una familia que crece en su posición social y empieza a buscar expandirse y lograr un nuevo marco de negocio. Y sin embargo, su pasado no tan lejano les persigue sin remedio. La ambientación de esta serie es uno de sus grandes atractivos, así como la ya no tan sorprendente utilización de canciones actuales, llenas de raza y personalidad. Ese Nick Cave que suena de vez en cuando, es una pasada. No olvidar tampoco, la corta aparición de Tom Hardy, bronco, contundente y siempre admirable actor que encarna al gángster judío que de vez en cuando se cruza con los Shelby. Ahora solo queda esperar la nueva entrega, en la que se definirá el futuro de la familia...


martes, 2 de enero de 2018

"Vikingos" - James L. Nelson

Mediados del siglo IX de nuestra era. Los mares del norte de Europa son presa habitual de los barcos provenientes de Noruega y Dinamarca, desde donde los llamados vikingos, asolan las costas de las Islas Británicas. Hasta tal punto es su actividad en aquellas tierras, que si bien, en otros tiempos, simplemente hostigaban y robaban en las costas y en los cauces de los ríos, cada vez resulta más habitual su establecimiento en aquellos territorios a los que llegan. Es el caso de Irlanda. La novela que hoy reseño se desarrolla en aquellas tierras en las que reyezuelos de comarcas y pequeños territorios, luchan entre ellos por el poder total de la región. 

Una de esas ciudades llamada Dubh-Linn, que luego tomará mucha importancia en la historia de aquel todavía embrionario país, es el objetivo de un grupo de noruegos, comandado por Ornolf y su yerno Thorgrim. Ambos, junto a más de cincuenta guerreros, entre los que se encuentra Harald, hijo y nieto de ambos capitanes, se embarcarán en una aventura, en la que entrarán en juego las luchas entre los reyezuelos que pretenden una corona que les haga dominar y reinar sobre los demás. Mientras, Dubh-Linn es dominada por  los daneses, nuestros protagonistas juegan una baza que no buscaban en la guerra que impera en el territorio. Las alianzas, los pactos y las traiciones, embarcan al lector en la oscura historia de Irlanda, de la mano de los protagonistas.

James L. Nelson, novelista de esta primera novela de una saga que acaba de empezó a publicar en nuestro país la editorial Pámies a principios de 2017, consigue que el lector entre en el juego sangriento de las invasiones y guerras que durante el siglo IX plagaron de terror y muerte Irlanda. Mientras los pequeños señores de comarcas y regiones, luchan por hacer imperar su autoridad sobre sus vecinos, la población también tiene que hacer frente a los habituales ataques de los hombres del mar, daneses o noruegos. El autor, nos plantea de manera dinámica y de la mano de sus protagonistas, los juegos de poder que imperaban en aquella época, haciendo posible alianzas imposibles. Los personajes resultan creíbles, con cierta profundidad de carácter en sus personalidades, pero sin dejar de lado las aventuras y peripecias que deben de sufrir Ornolf, Thorgrim y Harald, en su afán por no solo lograr un buen botín, sino también, lograr salir vivos de una guerra que ni les incumbe y sin embargo, les coloca en una situación más que difícil.

"Vikingos" es una novela muy entretenida, llena de peleas y batallas.  Su autor, conoce bastante bien la época, costumbres y características de aquellos pueblos que chocaron en Irlanda. Enmarca con seguridad los enfrentamientos y alianzas entre ellos, mostrando al lector la debilidad extrema de estos acuerdos, con la idea de lograr expulsar a unos y dominar a otros. De alguna manera esto provocó que no solo la sangre se derramara en los campos de batalla, sino también, que inevitablemente se fundiera en nuevas y futuras generaciones. Por mi parte, me ha parecido un ejercicio literario muy entretenido de leer y ya me he hecho con su segunda entrega, recién publicada por Pámies, editorial que no descansa en su afán de descubrir y redescubrir al público la nobleza y calidad de cierta novela histórica, género algo denostado y manido en nuestra actualidad lectora. 

viernes, 29 de diciembre de 2017

La foto del viernes - Viena - Minoritenplatz

Viena.
Minoritenplatz.
Foto sacada desde el pórtico cubierto de la Minoritenkirche, iglesia construida entre los siglos XIII y XIV, que pertenecía a la orden de los franciscanos, hasta que se convirtió en el siglo XVIII en la "Iglesia Nacional Italiana de María de las Nieves". Se encuentra rodeada de elegantes edificios que enmarcan una amplia plaza digna de visitar.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Desperta Ferro - "Rusia 1812 (III) - La retirada de Napoleón"

El número 31 de la sección que Desperta Ferro dedica a la Historia Moderna, cierra con el año la trilogía que ha plasmado con gran detalle la invasión de Rusia acometida por napoleón en 1812. Junto al artículo del número protagonizado por los polacos de Napoleón, en el que se narra la batalla de Berezina, se conforma un completo abanico de artículos que trasladan al lector la campaña rusa desde inicio a fin, concluyendo con la terrible y mortal retirada de los franceses y sus aliados a lo largo último trimestre de 1812, objetivo trascendente del ejemplar que hoy reseño.
Por supuesto, todo empieza cuando Napoleón llega y ocupa Moscú. La retirada rusa de la ciudad, la estancia ociosa de las tropas francesas en la capital y la espera infructuosa de la petición de una tregua por parte de Alejandro, unido a los incendios desatados en la ciudad, son algunas de las razones que hicieron que, un mes después, se ordenara la retirada. Napoleón había organizado realizar un avance en retroceso hacia el sur de Moscú, con la idea de alcanzar zonas no asoladas por la marcha de su ejército. Sin embargo los rusos, tal como nos muestra el siguiente artículo del número, leyeron su pensamiento y programaron cortarle el camino en un punto donde se celebró la sangrienta batalla de Maloyaroslávets. Este enfrentamiento fue asumido por los franceses como una victoria. Sin embargo, el repliegue al que fue forzado a someterse, tomando nuevamente la dirección de Smolenko, fue el comienzo del desastre de una evidente y verdadera retirada. Un mes después, ambos contendientes se enfrentarían en Krasnoi, batalla descrita en otro de los artículos. Durante este mes la nieve, el frío, el abatimiento y alguna que otra derrota previa como la acontecida en Viazma, habían mermado de manera importante al ejército francés. Krasnoi provocó que la retirada se convirtiera definitivamente en una gran desbandada incontrolable, haciendo que, por ejemplo, la división de Ney desapareciera prácticamente de la faz de la tierra. Interesante la discusión sobre la oportunidad perdida de Kutuzov de rodear y embolsar a los franceses, para determinar una total derrota. Aún así, Napoleón estaba abrumadoramente derrotado, como se explica en el artículo dedicado al mapa diseñado por Charles Joseph Minard, en el que se plasma la increíble merma de efectivos imperiales a lo largo de la invasión a Rusia, pasando de 422.000 efectivos a apenas 15.000.
 
Como siempre, la revista se complementa de variados y informativos artículos sobre las diferentes características y variables que se sucedieron a lo largo y ancho, en este caso de la retirada de Napoleón. Uno de ellos conforma la visión y el estudio de la guerra protagonizada por partisanos y tropas irregulares, englobadas en "cuerpos volantes", que actuaban de manera independiente, asolando la retaguardia y comunicaciones del enemigo. Estas formaciones funcionaban como grupos de partisanos, nutridos cuerpos de ejército  o simplemente destacamentos de campesinos o milicias, atacando donde pudieran. De lo que no cabe ninguna, como bien se plasma en otro artículo, es la pavorosa y terrible desintegración de la Grande Armée. En él se tratan las causas, los momentos y el final de la destrucción de un ejército hasta entonces imbatido. Dos últimos artículos describen otros dos temas muy interesantes. Por un lado la labor del servicio sanitario francés y por otro la aparición en el año 2001 de la fosa de la ciudad de Vilna, en la que aparecieron miles de restos de combatientes pertenecientes al ejército francés, que fallecieron en esta ciudad, tras recorrer media Rusia entre la nieve, el hambre y la presión de los rusos.
 
Un número, el presente, que cierra una visión panorámica completa y certera de la campaña. Como siempre la presencia de planos y mapas descriptivos de la retirada, favorece en gran medida su entendimiento y acompaña a la perfección un número esclarecedor de la gran debacle de Napoleón en Rusia.
 
 


martes, 26 de diciembre de 2017

"Batman - Fantasmas"


Esta edición que hoy reseño dentro de la colección Grandes Autores de Batman, está dedicada al trabajo en el dibujo y guión del conocido y muy especial creador Sam Kieth.
La historia nos acerca a un caso que debe investigar Batman. Una serie de personas vagabundas están siendo asesinadas en Gotham. Gordon pide la ayuda del súperhéroe para localizar y capturar al asesino. Pero mientras las pistas le acercan a las sombras del depredador, conoce a una joven ciega, con la que mantiene un origen paralelo y lleno de parecidos. Poco a poco y a fuerza de acercarse peligrosamente a su presa, Batman se adentra en un juego que le deparará reencontrarse con su pasado.
Tanto su dibujo como el guión, muestran la sensibilidad y especial visión del personaje por parte de un, a veces histriónico, pero siempre sorprendente Kieth. Si bien la historia, la trama, en mi opinión, supera el dibujo de esta obra, sobre todo por su perfil psicológico con el que se adentra en el pasado y los fantasmas, no solo de Batman, sino también de la coprotagonista ciega Callie Dean, los lápices y la sugerente y especial manera de dibujar del autor, aportan y muestran un mundo oscuro y envolvente muy especial. Si bien es verdad que no todo al mundo le puede gustar el estilo de Kieth, esto no excluye el carácter divergente y casi onírico de la manera de plantear una ambientación llena de nebulosa y que nos traslada a un Gotham fantasmagórico, no solo por este especial guión, sino por el paisaje de ilustraciones que ofrece página tras página. En definitiva, tanto guión como ilustración se complementan a la perfección, ofreciendo un exclusivo e interesante tomo, que a mí, particularmente sí que me ha convencido.